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Con este artículo te damos una serie de consejos para que puedas ahorrar combustible.




Una conducción eficiente y sobre todo una gran capacidad de anticipación son las claves a la hora de reducir los gastos diarios, así como contribuir a la hora de contaminar menos. Contamos con la ayuda de uno de los mayores expertos en la materia a nivel mundial, el austriaco Gerhard Plattner.


Lo primero que puedes hacer para ahorrar combustible es revisar tu coche: presiones de neumáticos, filtros y vaciar el maletero. Eso sí, antes de entrar en materia sería bueno revisar ciertos aspectos de nuestro coche. Con estas pequeñas comprobaciones de bien seguro que ya ganaremos algo. Cuatro puntos que veremos en primera instancia para reducir el gasto de carburante: comprobar la presión de los neumáticos, llevar el mantenimiento al día del vehículo, llevar únicamente lo imprescindible en el maletero y repostar en gasolineras de primeras marcas.



1 Comprobar la presión de los neumáticos




Lo primero y más importante, llevar las presiones correctas del vehículo. Por lo general la mayoría de los coches cuentan con una etiqueta del fabricante en el marco de la puerta del conductor donde puedes ver cual es la presión recomendada. Comprueba la medida de llanta y neumático que monta tu vehículo, puesto que suelen estar escritas las distintas posibilidades de rueda que pueden montar las diferentes versiones de ese mismo modelo.


En caso de viajar con carga máxima, es importante subir presiones. En todas las estaciones de servicio suele haber un manómetro con el que poder comprobar el estado de nuestros neumáticos. Recurrir a un taller especializado en ruedas también sería una muy buena recomendación.



2 Llevar el mantenimiento al día del coche



Tener al día de revisiones la mecánica ayuda a gastar menos. Un filtro de aire en mal estado puede incrementar el consumo de gasolina. Un correcto mantenimiento del vehículo también contribuye notablemente a la hora de lograr la máxima eficiencia. Por poner un ejemplo. Un filtro de aire en mal estado o muy sucio limita el caudal de entrada de aire al motor con lo que el consumo de carburante se dispara de forma completamente innecesaria. Lo mismo sucede con los filtros de gasolina y de gasoil, así como con los pertinentes cambios de aceite del motor.



3 Reducir el peso innecesario a bordo



El maletero de tu coche no es un trastero. Ese peso de más que a veces llevas ahí detrás puede contribuir a gastar más carburante.

El coche no es un trastero, para guardar objetos que no usamos ya están los citados trasteros. En ocasiones se usa el maletero del vehículo particular para guardar “trastos” que fueron quedando ahí a la espera de que algún día le encontremos una utilidad. Puede parecer poco, pero todo suma. Unos kilos de más de carga contribuyen a la hora de aumentar el consumo del vehículo.



4 Repostar carburantes de máxima calidad




Puede parecer un tema baladí el tema de dónde repostamos, no obstante, influye de forma notable en el consumo. No por usar un carburante más barato ahorrarás más. Por lo general las gasolineras de tipo lowcost suelen recibir un carburante algo menos refinado por parte de las petroleras, principalmente la parte final de los grandes tanques donde se almacena, con lo que puede contener impurezas.


No por repostar en una gasolinera lowcost ahorrarás más. Usando carburante de primeras marcas, mucho más refinado, puedes incrementar la autonomía.Por el contrario, usar carburante de una primera marca puede incrementar de forma ostensible la autonomía del vehículo. En este último tipo de gasolineras además encontramos carburantes todavía más optimizados, que aunque son más caros periten consumir menos y con ello también contribuyen a ahorrar.


Acelerar poco y frenar poco



Acelerar suave y frenar poco son clave a la hora de ahorrar. Lo más importante es aprovechar siempre que podamos al máximo la inercia del propio vehículo. No solo consigues ahorrar acelerando menos, también frenando menos. Si te mantienes dentro de los límites de velocidad establecidos en la vía por la que circulas es muy sencillo llevar a cabo una conducción eficiente. Lo primordial es acelerar con decisión, pero siempre dentro del rango óptimo de par del motor.


Me explico, si nuestro coche declara 200 Nm de par máximo entre las 1.400 y las 4.000 rpm, entonces deberíamos intentar en la medida de lo posible que el régimen al que circulamos la mayor parte del tiempo sea dentro de este rango, como más bajo mejor.

Lo ideal sería arrancar desde parado y una vez alcanzado el régimen óptimo de par, en este caso en torno a las 1.800-2.000 rpm ya podríamos subir a la siguiente marcha, y así con cada marcha.


Además del modo inercia o de pisar el embrague en el caso de un coche con cambio manual. Existen los sistemas con desconexión de cilindros. Una vez alcanzamos la velocidad deseada aquí lo óptimo es llevar a cabo una presión muy leve sobre el pedal del acelerador. Con ello mantenemos el ritmo de crucero, pero reduciendo al máximo el consumo.


Hay modelos que cuentan con sistemas de desconexión de cilindros que suelen activarse precisamente cuando circulas a bajo régimen de vueltas y manteniendo un leve presión sobre el pedal del acelerador. Con ello todavía podemos ahorrar más.


Modo Inercia


Es bueno seguir las indicaciones de momento óptimo de cambio. Hay coches que avisan a la hora de subir de marcha como este que vemos en imagen que recomienda subir a cuarta. En casos determinado como puede ser afrontar una pendiente descendente, ahí nos podemos acompañar del embrague para recurrir a la inercia del propio vehículo y así rebajar todavía más el consumo.


En coches de última generación con caja de cambios automática se puede activar un modo inercia. En ocasiones con levantar el pie del acelerador basta, en otros modelos hay que dejar de acelerar y volver realizar una simple presión de un segundo, con ello vemos como en el cuadro dejamos de ver la marcha engranada por ejemplo “D7” y pasamos a leer “D”. Al mismo tiempo, ves como el cuenta-revoluciones baja hasta el ralentí.

Al volante de un coche con cambio automático cuando entra el modo inercia ves que en lugar de leer "D7" cuando vas en séptima pasa a indicar "D" a secas.En algunos casos cuando entra en acción este modo inercia el vehículo llega a parar el motor de forma autónoma. Con ello el vehículo avanzando con todavía menos gasto. Esto último sucede con coches que equipan dirección eléctrica de modo que retenemos en todo momento control sobre la dirección.


Frenar poco también es importante, puesto que significa que en todo momento estás dentro de un rango de uso del vehículo en el que no fuerzas en exceso las revoluciones y aprovechas al máximo la inercia. Si usas el pedal del acelerador y del freno como si fuesen botones de ON y OFF te será difícil ahorrar. Lo aconsejable es acariciarlos de forma progresiva ejerciendo la presión justa para lograr el régimen óptimo de par a la hora de acelerar y frenar lo justo para terminar deteniendo el vehículo cuando realmente hace falta.


Anticipar mucho

Anticipar es sumamente importante. Sólo anticipando lograremos acelerar lo justo y necesario y frenar lo mínimo e imprescindible. Fueron numerosos los consejos que compartió Plattner, pero uno de los más importantes fue el de la anticipación. Anticipar permite ahorrar mucho. Por poner un ejemplo, cuando ves en la distancia que te aproximas a una rotonda, o bien a un semáforo que ya está en rojo, en ese momento lo óptimo es dejar de acelerar.


Y si quieres ahorrar todavía más, puedes recurrir a pisar el embrague siempre manteniendo la marcha engranada. De este modo aprovechas la inercia del vehículo y al mismo tiempo, con levantar el pie del embrague recuperas el freno motor siempre que lo creas necesario.


Activar el Modo Eco siempre que sea posible también contribuye a rebajar el gasto en gasolina.Al volante de un coche automático equipado con modo de conducción Eco, o con sistemas específicos para reducir el consumo, con una leve presión sobre el acelerador por lo general activamos un modo inercia.


Este tema de la anticipación también lo puedes aplicar a la hora de encontrarte con otro vehículo más lento en tu mismo carril. Cuando ves que no hay posibilidad de adelantamiento lo mejor es ir reduciendo progresivamente el ritmo a medida que te aproximas a él.

Es importante también dejar una distancia más que prudencial con respecto a este vehículo que te precede. Con ello te garantizas más margen de maniobra a la hora de seguir llevando a cabo una conducción eficiente aprovechando las inercias.


Ser suave con la dirección


Siendo lo más suave con la dirección también contribuye a la hora de frenar menos y acelerar menos. Todo ello en pro de aprovechar al máximo la inercia. Usar la dirección de forma brusca también repercute en el consumo. Lo ideal es mover el volante de forma suave y progresiva. Con ello también conseguiremos llevar a cabo una trazada lo más neutra posible. En este punto también influye también lo de acelerar poco y frenar poco.


Como menos incidencia hagamos sobre el volante mejor aprovecharemos la inercia del vehículo y por ende menos frenaremos al entrar en el viraje y menos tendremos que acelerar en la salida del mismo.


En resumidas cuentas



El resumen es claro, para gastar poco hay que aprovechar siempre la inercia del propio vehículo. Acelerando y frenando de forma muy progresiva. No existe una ciencia exacta a la hora de reducir el coste en carburante. Pero sí que lograrás ahorrar si llevas a cabo una conducción lo más suave posible y sobre todo anticipando mucho. Como menos aceleres y menos frenes significará que aprovechas al máximo la inercia del coche y con ello gastarás menos combustible.









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